12.5.15

¿Bebes sodas de dieta y no pierdes peso? Culpa a tus bacterias intestinales.

(Foto: Bloomberg / Getty Images)
Finalmente podemos saber porque los endulcorantes artificiales están vinculados en el aumento de peso.
Desde hace un tiempo los científicos han estado reuniendo pruebas concluyentes de que los edulcorantes artificiales que se encuentran en la sodas (gaseosas) de dieta y en una gran cantidad de alimentos procesados, algunas veces reaccionan contrario a lo que se espera. En lugar de ayudar a perder libras, aumentan nuestro riego de aumento de peso y conducen a síndromes metabólicos causantes de diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón.
Resulta que la respuesta puede haber estado en nuestro intestino toda la vida.
En un estudio publicado por la revista NATURE, en septiembre del 2014, los investigadores del Instituto de Ciencias Weizmann en Rehobot, Israel, encontraron que una dieta constante en edulcorantes artificiales como el espartamo; la sucralosa y sacarina alteran las bacterias intestinales de alguna manera que hace que los niveles de glucosa en sangre se eleven.  Los edulcorantes artificiales han resultado ser la primera ficha en una cadena de domino, que conducen a la intolerancia a la glucosa, aumento de peso, diabetes y otros problemas de salud relacionados.
Los investigadores de Weizmann comenzaron sus investigaciones en ratones, donde en primer lugar encontraron que los ratones que recibieron el agua mezclada con edulcorantes artificiales desarrollaron intolerancia a la glucosa, mientras que los ratones que sorprendentemente recibieron agua mezclada con azúcar común no desarrollaron ninguna tipo de intolerancia. En parte esto es lo que ha intrigado a los científicos: ¿Como puede un edulcorante cero calorías no ser metabolizado como energía o almacenado  como grasas, causando elevaciones en los niveles de azúcar?

La respuesta, de acuerdo a los estudios, puede deberse a simple consumo. Mientras no digiramos estos edulcorantes, no habra alteración en las bacterias de nuestro intestino. Cuando los investigadores utilizaron antibióticos para eliminar estas bacterias intestinales, los individuos empezaron a tener una reversion en los efectos que habían causado los edulcorantes sobre su metabolismo. Del mimo modo cuando los científicos transfirieron bacterias de los ratones intolerantes a la glucosa a los tolerantes a la glucosa, los ratones receptores se convirtieron en ratones intolerantes a la glucosa. Analizando las bacterias mas de cerca, los científicos encontraron profundos cambios en las poblaciones de bacterias, las cuales habían desarrollado nuevas funciones microbianas, que son importantes en inferir una propensión a la obesidad, la diabetes y a las complicaciones de estos problemas, tanto en ratones como en humanos.

El siguiente paso después de esta investigación fue probarla en humanos, en donde los investigadores examinaron 381 muestras. Analizaron los niveles de azúcar y colonias del tracto digestivo, en donde se encontró que las personas con mayor ingesta de edulcorantes artificiales, presentaron un típico esquema de intolerancia a la glucosa. Luego se llevo este experimento a un grupo mas reducido de siete personas, en donde cada individuo declaro no consumir edulcorantes artificiales regularmente. En este estudio la mitad de individuos empezaron a desarrollar intolerancia a la glucosa al cuarto día de consumir edulcorantes artificiales y al estudiar las bacterias intestinales que habían desarrollado, encontraron bacterias similares en los estudios de ratones.

Eran Segal, colega y co-autor de este estudio desarrollado por Elinav en Weizmann, fue muy cauteloso en la publicación de este estudio e indico, que este estudio estaba en fase aun inicial, como para opinar, recomendar o dosificar las cantidades de estos edulcorantes artificiales. 

Definitivamente, todo queda en nuestra elección a la hora de endulzar.

foodie logbook team

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